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lunes, 14 de junio de 2010

Isabel I de inglaterra, cuarta parte



la guerra con españa



Isabel I de Inglaterra, tras el apoyo español a los rebeldes irlandeses y el ascenso de Felipe II al trono de Portugal, y sobre todo, dada la desesperada situación protestante en Holanda, donde Amberes estaba a punto de caer, y en Francia, donde la Liga Católica y la familia Guisa habían logrado imponer su voluntad a Enrique III, se sentía seriamente amenazada por España. Temiendo la rendición holandesa y la instauración de un títere español en Francia, Isabel se comprometió en 1585 a apoyar a los rebeldes holandeses, y envió al Conde de Leicester con 5.000 hombres y 1.000 caballos. Como garantía de pago por sus gastos, Isabel deseaba los puertos de Brielle y Flesinga. Sin embargo, Isabel rechazó ser coronada como reina de Holanda, ya que eso le hubiera comprometido totalmente en la guerra, y su situación económica no lo permitía. El conde de Leicester no fue capaz de obtener ninguna victoria militar significativa y, de hecho, todas sus intervenciones acabaron en derrota. Esto, unido a que aceptó, contra la expresa voluntad de Isabel, el título de gobernador general de Holanda, provocó que fuera llamado a Inglaterra en 1587.
Asimismo, Isabel apoyó la piratería de Francis Drake contra la marina mercante española, lo que llevó a Felipe II a considerar la posibilidad de una guerra abierta contra Inglaterra, en cuanto hubiera una razón de peso para ello.
Una nueva conspiración católica contra Isabel otorgó a Felipe la excusa que buscaba. En esta conspiración, el rico comerciante londinense Anthony Babington, pretendía asesinar a la reina y coronar a María Estuardo. Descubierta en la primavera de 1586 la conspiración, en la cual había participado la propia María, el Parlamento pidió la ejecución de ésta. Isabel se resistió todo lo que pudo, pero al final, incapaz de soportar la presión, ordenó la ejecución de María, que, en su testamento, cedió a Felipe sus derechos al trono inglés.
Felipe comenzó, por tanto, a preparar el plan de invasión de Inglaterra que se apoyaba en los tercios de Holanda, mientras que Isabel reforzaba la marina de su reino. En 1587, Drake atacó con éxito Cádiz, destruyendo varios barcos y retrasando efectivamente hasta 1588 a la famosa Armada Invencible. Sin embargo, esta Armada vio frustrado su propósito por la resistencia inglesa, por el bloqueo holandés y por el mal tiempo.

Derrota de la armada invencible, pintura de Philippe-Jacques de Loutherbourg (1796).
La victoria sobre la Armada llenó de alivio a Isabel, que ya no había de temer una invasión de los tercios españoles Pero el ambiente en Inglaterra tras la batalla distó mucho de ser una algarabía de fervor patriótico y festejos por el fracaso de la invasión española que la mitología popular pretende. La realidad es que a la batalla siguieron todo tipo de disturbios y enfrentamientos políticos provocados por las penalidades pasadas por los combatientes ingleses, que tardaron meses en cobrar sus sueldos debido a que la guerra llevó al borde de la bancarrota tanto a la corona española como a la inglesa. Aun así, confiada por la victoria, en 1589 la reina ordenó una expedición contra Lisboa, la Contraarmada (superior incluso a la Armada Invencible), con el objetivo de acabar con los restos de la flota española del Atlántico e incitar a Portugal a un levantamiento en contra de Felipe. Sin embargo, esta expedición acabó en desastre, ya que fue incapaz de capturar dicha ciudad, perdió gran cantidad de soldados, marineros y buques, y le provocó una gran crisis económica.Mientras guerreaba contra España, Isabel se tuvo que enfrentar a una nueva rebelión en Irlanda, la Guerra de los Nueve Años irlandesa (1594-1603), donde Red Hugh O'Donnell y Hugh O'Neill se levantaron contra la colonización inglesa. La reina se vio forzada a enviar 17000 soldados al mando de Robert Devereux, conde de Essex en 1599 para frenar el alzamiento, pero éste fracasó. Charles Blount, VIII Baron de Mountjoy le sucedió con éxito, lo que provocó que España, paralizada desde la muerte de Felipe II en 1598, interviniera en 1601 a favor de los rebeldes con 3500 soldados que desembarcaron en Kinsale. Cercados por los ingleses, fueron derrotados junto a sus aliados irlandeses en la batalla de Kinsale que puso fin a la intervención española en Irlanda. Hacia 1603 la rebelión irlandesa estaba controlada.

la muerte de la reina


Isabel cayó enferma el 24 de marzo de 1603, padeciendo debilidad e insomnio. Murió el 24 de marzo en el palacio de Richmond, a los 69 años de edad, siendo enterrada en la abadía de Westminster, al lado de su hermana María I. Sobre sus tumbas se puede leer la siguiente inscripción: “Compañeras en el trono y la tumba, aquí descansan dos hermanas, Isabel y María, en la esperanza de una resurrección”.
Según el testamento de Enrique VIII, los herederos de Isabel tenían que ser los descendientes de María Tudor, duquesa de Suffolk, hermana menor de Enrique. Sin embargo, el único descendiente con capacidad para reclamar la corona era el hijo de su prima María I Estuardo. A las pocas horas de morir Isabel, Jacobo VI de Escocia ascendió al trono como Jacobo I.







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