Esta negativa visión de Jane es rechazada por su única biógrafa moderna, Julia Fox, quien cree que Jane gozó de una cálida relación de apoyo y esto fue el terror del golpe de palacio en contra de los Bolena en 1536 que provocó el testimonio de Jane, el cual fue torcido por los enemigos de su familia de todos modos. Sobre la caída de los Bolena, Fox escribe:
“Lady Rochford se encontró arrastrada a un torbellino de intrigas, insinuación y especulación. Para cuando Cromwell fue en busca de Jane, él ya tenía una gran parte de lo que necesitaba, no sólo para hacer caer a Ana y su círculo, sino que también para hacer posible el matrimonio del rey con Jane Seymour… Las preguntas para Jane habrían venido de una manera densa y rápida… Enfrentadas con cierta implacabilidad, incesantes cuestionamientos, de las cuales no tenía otra opción más que responder… Jane habría buscado en su memoría cualquier pequeñísimo incidente que le ocurriese… [Pero] ella se había torcido bajo la presión del implacable interrogatorio… Y fue su debilidad bajo el interrogatorio la que le dio a sus futuros detractores – felices de encontrar un salvoconducto para exonerar al rey del atroz cargo de matar insensiblemente a su inocente esposa – las municiones para mantener eso que era su evidencia que había engañado a Enrique, y destruido a Ana y George…”.
George Boleyn fue decapitado en Tower Hill el 17 de mayo de 1536, ante una gran multitud, su discurso final se vio principalmente afectado al promover su recién descubierta fe protestante. Cuatro hombres mas, uno de ellos un plebeyo, fueron ejecutados junto a él, también acusados de ser amantes de Ana Bolena. Sólo el plebeyo, un músico, confesó y lo hizo bajo la acción de feroces torturas (los miembros de la aristocracia y la baja nobleza no podían ser legalmente torturados). Ana fue ejecutada dos días después, decapitada por un verdugo francés, hábil con la espada, dentro de las murallas de la Torre de Londres. La historiadora Julia Fox describe la muerte de Ana como “su última presentación”. Su equilibrio y coraje en el cadalso fue muy comentado y la opinión pública en las semanas y meses después a menudo “hicieron de Ana una perseguida heroína, brillando con la promesa y calidad de una joven mujer, hermosa y elegante”. No es sabido si Jane presenció la ejecución de su esposo o de su hermana política, pero la compasión póstuma por Ana despertó en muchos (particularmente sentimentalistas) el significado de que muchos de los que se vincularon a su caída fueron encasillados en el papel de villanos. De acuerdo a la historiadora Julia Fox, esta actitud explica como las acciones de Jane se interpretaron como las de un ser cruel y celosamente conspirador.
Independientemente de la verdad de la participación de Jane en la caída de los Bolena, o sus sentimientos inmiscuidos en ésta, la inmediata secuela fue muy dura para ella, tanto financieramente como socialmente. Las tierras que los Bolena se habían adjudicado durante el reinado de Ana y durante las últimas cuatro generaciones, incluyendo los títulos de conde de Wiltshire y conde de Ormonde podrían pasar sólo por la línea masculina, y fueron pérdidos por la familia con la muerte de George. Jane mantuvo el título de vizcondesa de Rochford pero sin un hijo realmente no podía beneficiarse con lo que había retenido de la fortuna de la familia Bolena.

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